miércoles, 25 de marzo de 2020

Ya tiene un rostro

Por: Dalton Herrera

Con la penosa muerte de la reconocida diseñadora Jenny Polanco, la pandemia en República Dominicana ya tiene un espejo palpable. Un rostro, una cara, un ejemplo de lo que puede hacer el Covid-19.

Son seis muertos, pero hay cinco anónimos, lo que quizás hacía ver lejano al coronavirus, a pesar de que también esas pérdidas son igualmente lamentables.

Y es que el dominicano es incrédulo por naturaleza. No cree en nada ni nadie. Es terco como una mula. Y es por esa razón que históricamente hemos pagado bien caro el precio.

Tal vez, y digo así porque realmente nunca aprendemos, es posible que con esta triste noticia el Covid-19 ya no se vea tan lejos.

Ahora está muy cerca, e incluso, puede verse. Y está tan expuesto que delante de nuestras narices se llevó a rastras a una gran mujer. Orgullo de nuestra tierra. Conocida y reconocida. Pero no tan solo por sus dotes de magistral diseñadora sino por su actitud de ser humano.

Con la muerte de Jenny queda herida la mujer dominicana. La ama de casa, la secretaria, la enfermera y toda fémina que aporta a esta sociedad.

Su deceso debería servir para que esta peste sea tomada en serio. Para que la conciencia del dominicano no brille por su ausencia sino para que, al menos, sienta temor de su suerte o el destino de cualquier ser querido que pudiera ser vulnerable.

Al Gobierno:

Se necesitan más mascarillas y guantes porque escasean horriblemente.
Se necesita encrudecimiento en las consecuencias del que viole toque de queda (copiar a Bukele en medida de 30 días de prisión).
Se necesita mejor mecanismo para distribución de asistencia social (evitar conglomeraciones y filas).
Se necesita menos propaganda política (aplica a todos los políticos, incluyendo a opositores) y más compromiso para combatir pandemia.

Al ciudadano:
Se necesita que usted acate el toque de queda.
Se necesita que no salga a las calles si no es necesario.
Se necesita que no difunda noticias falsas adrede y que verifique las fuentes antes de compartir.
Se necesita que deje su espíritu conspiranoico guardado.

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